PLAYAS Y COSTA
La costa de Ribadeo y sus alrededores ofrece opciones para todos los gustos. Desde playas mundialmente conocidas, como As Catedrais, hasta pequeños arenales donde disfrutar del mar con mucha más tranquilidad.
En pocos kilómetros encontrarás largas playas para pasear, calas rodeadas de acantilados, zonas ideales para practicar surf y pequeños puertos pesqueros que conservan el encanto de la costa cantábrica.
Estas son algunas de las playas y rincones costeros que recomendamos descubrir durante tu estancia en Namor.

Playa de As Catedrais (Ribadeo)
La Playa de As Catedrais es uno de los paisajes naturales más espectaculares de Galicia y una visita imprescindible para quienes llegan a Ribadeo. Sus impresionantes arcos y cuevas, esculpidos por el mar durante miles de años, solo pueden recorrerse durante la bajamar.
Visita regulada con reserva obligatoria y gratuita entre marzo y octubre.

Playa de Os Castros (Ribadeo)
Os Castros es una de las playas más singulares del litoral ribadense. Su acceso ya sorprende: para llegar al arenal hay que atravesar una pequeña cueva excavada en la roca. Una vez allí, la playa se abre en forma de concha, rodeada de islotes, cuevas y pozas naturales que aparecen con la bajamar.
Es una playa muy apreciada por familias y también por quienes disfrutan explorando la costa cuando baja la marea. Además, suele ofrecer buenas condiciones para la práctica del surf.
Playa de As Illas (Ribadeo) (ver más)
Muy próxima a Os Castros, As Illas debe su nombre a las tres formaciones rocosas que emergen frente a la costa. La más llamativa es un islote atravesado por dos arcos naturales esculpidos por el mar, uno de los paisajes más fotografiados de este tramo del litoral.
Forma parte de la Red Natura 2000 y su aspecto cambia completamente con las mareas. En bajamar llega a unirse con la playa de Os Castros, formando un amplio arenal.

Playa de Esteiro (Ribadeo)
Situada entre As Catedrais y As Illas, la playa de Esteiro es una pequeña ensenada rodeada de praderas y naturaleza, sin apenas construcciones en su entorno. Su ambiente tranquilo la convierte en una excelente alternativa para quienes buscan escapar de las playas más concurridas.
Con la bajamar se forma una laguna natural de poca profundidad, muy apreciada por familias con niños pequeños.
Playa de Arealonga (Barreiros)
Arealonga es uno de los arenales más amplios de la Mariña Lucense.
Sus más de mil metros de arena blanca, el paseo marítimo que la recorre y su cercanía a la Playa de As Catedrais la convierten en una opción muy recomendable para pasar el día.
Se encuentra dentro de un espacio natural protegido y dispone de buenos accesos, aparcamiento y servicios durante la temporada estival.
Acantilados y costa de Rinlo (Ribadeo)
Rinlo no destaca por una gran playa, sino por uno de los paisajes costeros más auténticos de la zona. Sus acantilados, el sendero litoral y las históricas cetáreas, construidas a comienzos del siglo XX para mantener vivo el marisco, forman un conjunto único en la costa gallega.
Después del paseo, merece la pena recorrer las estrechas calles del pueblo y probar su famoso arroz con bogavante en alguno de los restaurantes del puerto.

Arnao y su puerto (Castropol)
Arnao es un pequeño rincón situado junto a la desembocadura de la Ría del Eo. Su playa, resguardada de los vientos y de unos 400 metros de longitud, ofrece aguas generalmente tranquilas y bonitas vistas sobre la Ría. Muy cerca se encuentra el puerto de Figueras y la curiosa balsa natural conocida como La Hollina, además de una agradable área recreativa con merendero.

Playa de Penarronda (Castropol / Tapia de Casariego)
Penarronda es uno de los grandes arenales del occidente asturiano y está declarada Monumento Natural desde 2002. Rodeada por un importante sistema dunar, forma parte de la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón.
En el centro de la playa destaca El Castelo, una gran roca que se ha convertido en uno de sus símbolos. Muy apreciada por los surfistas.
Playa de Serantes (Tapia de Casariego)
La playa de Serantes se extiende junto a la desembocadura del río Tol, rodeada de dunas, marismas y un entorno rural que conserva un marcado carácter natural. Su amplio arenal de arena fina es perfecto para quienes buscan tranquilidad y largos paseos junto al mar.

